Deseo compartir con Uds. la vivencia que me llevo a optar por este camino de consagración. Cuando esta opción se presento ante mí, temí que fuese una más entre las religiones en las que había intentado llenar mi vacío espiritual. Mis rechazos se generaban ante cualquier factor que me evocara alguna pertenencia eclesiástica. Desde niña tuve la convicción de que un ser superior miraba todo lo que hacía y por lo tanto tenia Voluntad Propia y un Juicio.
Lamentablemente crecí con la deformación de que Dios es alguien que existe pero que somos indignos de relacionarnos con El directamente, por el pecado, y ante esto solo queda el ‘consuelo’ de adherirnos al ‘pastor’ cuan intermediario. Recuerdo que me viví con mucha culpa las etapas de mi vida en que la realidad se mostraba tan cruda y mi pertenencia religiosa no me daba armas para sobrellevarla sino que deberes y responsabilidades que no estaba en grado de asumir. Así finalmente terminé por rebelarme ante la opción de seguir una religión, me excuse en que no estaba de acuerdo con la formalidad para concebir a Dios, pero en realidad me vivía una tremenda desazón de no poder cumplirle sus supuestas exigencias. Sentí tremendo alivio cuando pude optar y retirarme de esa senda religiosa y no estar más obligada, pero ahí el vacío se abrió cuan abismo ante mí. No había día en que pensara en la realidad del Dios que aprendí y que amé, y veía ante mí el cumplimiento de los tiempos y ante esto la culpa, desazón y miedo me invadían porque sabía que no estaba haciendo lo que Él quería de mí.
He tomado conciencia de que mi Fe, inocente y entregada se oscureció en la culpa y el miedo que me generó la religión. Y ante esta vivencia tan personal, pero que estoy segura han vivido muchas personas de esta generación – y digo generación porque hay una calidad espiritual especial en ésta-hoy puedo afirmar con profunda tranquilidad de que Dios, Cristo Jehová está Vivo en mi y en toda persona que vive en la Fe. La diferencia de asumir o no este camino de consagración reside en que acá nos disponemos a hacer según la Voluntad del Padre, que vive y ha vivido siempre en nuestro espíritu; y estamos siendo formados, recibiendo herramientas diversas y profundas, plenas de sentido y cuyos resultados son una vivencia y aprendizaje gozosos, que demuestran un avance y consolidación espiritual y afianzan a cada paso estar en la senda que lleva al Padre.
Esa ha sido mi vivencia profunda, cuando tuve otras opciones espirituales, en busca de mi relación con Dios, y con la misma fe y entrega que he tenido desde mi niñez, no encontré respuestas y andamios de formación, encontré tareas a cumplir, pero sin la consciencia de los por qué, y así cuando vino el agobio no tuve a que aferrarme, a que arma recurrir y cai en la oscuridad del alma. Más como nada es casual, sin esa experiencia previa nunca habría valorado el diamante que me ofrece esta senda, y que con la debida entrega debo pulir para que brille en la eternidad.
No quiero caer en la pretensión de pintar esta opción espiritual como algo ‘ideal’, no. Las ideas, los esquemas preconcebidos son justamente los que primero se caen al comenzar a vivenciar la realidad de Dios en nuestras vidas. Todos hemos hecho y construido una existencia en base a lo que aprendimos, a lo que nos exigieron, a lo que vimos y a lo que la necesidad nos obligó, y el resultado de todo esto no es más que dependencias, apegos, obsesiones, en fin un camino errado, una vía secundaria innecesaria. Así llegamos acá, acostumbrados a hacer según nuestro parecer y pronto ya no es como creíamos, como pensábamos y como sentíamos. A esto se refiere Cristo cuando dice “la Verdad os hará libres”, porque hemos vivido la verdad a medias, la subjetiva, parte de la Verdad. En este camino es la relación vívida, personal e íntima con Cristo la base de todo lo que somos y hacemos, y sin esta base seriamos una religión más.
Este es mi testimonio, una invitación para quienes en la Fe han buscado a Dios en su vida y aún no encuentran esa certeza de caminar seguros –no más rápido o por el camino más fácil- sino seguros de que al final… encontrarán al Padre.
Ninoska Hunt
Bautizada Ofrendante, Cuerpo de Consagrados Aconcagua